A partir del 18 de abril de 2018, no hubo un rincón del país en donde no se observará una leyenda en contra del régimen sandinista, cualquier pared en cualquier calle o avenida, pintas, pancartas o mantas realzaban las protestas, todas creadas a partir de dibujos o fotografías para expresar dolor y sátira como estrategia social para ridiculizar al gobierno de Daniel Ortega y sus esbirros.

Seis años han transcurrido desde la rebelión de abril que ha dejado un largo camino de luto y dolor para los y las nicaragüenses, asesinatos, desapariciones, cárcel, tortura, exilio y destierro entre otras arbitrariedades y violencias estatales.

En medio del caos causado por una de las dictaduras más violentas de Latinoamérica, las y los los nicaragüenses tratan de mantener una cívica resistencia como camino hacía la democracia que garantice al país y sus víctimas: justicia y libertad.

En conmemoración del doloroso 6to. aniversario del 19 de abril, recorro mis archivos para mantener viva la memoria y la historia de un pueblo que continua en la búsqueda de una mejor Nicaragua, una República que sea libre para sus hijos e hijas, un país libre del estado policial, libre de una dictadura corrupta, libre de fuerzas militares asesinas que existan para destruir los sueños de una sociedad.

Aquí mi modesto homenaje a las miles de personas que desde su ingenio siguen protestando desde la resiliencia.