El defensor de Derechos Humanos Julio Ampié Machado, es un claro ejemplo de la crisis socio politica que vive Nicaragua. Durante el año 2021, NAHRA, Nicaraguan American Human Rights Alliance, señaló que entre enero y mayo las estadísticas de solicitud de asilo político por parte de nicaragüenses en Estados Unidos, se elevaron hasta un 670% . Sólo en enero 575 personas solicitaron asilo y en el mes de mayo el número ascendió a 4,427 solicitudes. El incremento de la migración nicaragüense llega sin control, NAHRA, sostiene que cuando una persona está huyendo por su vida no es un migrante, está desplazada y huye forzosamente. Lo que queremos evitar es la migración de nicaragüenses porque al llegar a la frontera no van a tener entrada y se van a encontrar en una situación precaria en México.

Galería News, Redacción Central.

Managua, Nicaragua.- Cuatro miembros de una familia nicaragüense alcanzan el sueño americano después de ser abandonados por el “Coyote” que los guiaba y sufrir en el mismo mes, dos secuestros en México. Sus parientes pagaron a cárteles mexicanos más de treinta y dos mil dólares para su liberación.

Julio José Ampié Machado no cesa de agradecer a todas las personas que contribuyeron a la dicha de pisar suelo americano y superar la peor experiencia de su vida junto a su esposa Maribel Chavarría, su hijo mayor Julio José Ampié Treminio y su hijo menor de cuatro años.

Su historia impactó tanto en Nicaragua como entre la comunidad nicaragüense radicada en   Estados Unidos. Era la historia de toda una familia secuestrada y una comunidad que suplicaba ayuda económica para su liberación pues para ésta,  Julio Ampié, originario del municipio de Boaco, ubicado a 90 km de la ciudad Managua y el tercero de cuatro hermanos, provenía de una familia  trabajadora y católica, desplazada del campo a la ciudad y estaba en esta situación intentando tener un futuro “distinto” para él y su familia.

Nicaragua: secretos de la  migración irregular salieron a la luz

Con el caso de la familia Ampié Chavarría, en Nicaragua por primera vez se estaba hablando abiertamente del delito de extorsión cometido por bandas organizadas de tráfico humano. Las personas migrantes tienen precio y esta familia tenía uno, seis mil dólares por persona.

En Nicaragua, la noticia que se transmitía y el revuelo en las redes sociales era grande, la ciudadanía se debatía entre la incredulidad del nivel de vulnerabilidad de los y las migrantes y la desesperanza que deja las consecuencias de un país que está sumido en una crisis política, económica y social que enfrenta a su ciudadanía a situaciones de vulnerabilidad extrema: la migración de forma irregular una de ellas.

“El 02 de julio de 2021, fuimos secuestrados por la Policía estatal de México, nos agarraron y nos dijeron que nos iban a entregar a las personas que nos iban a cruzar el río Bravo, pero todo fue una mentira. Nos entregaron al cártel del Golfo”, Julio narra que ahí empezó su pesadilla, tras ser abandonado por el coyote a quien le había pagado 18, 000 mil dólares para que los guiara hasta Estados Unidos.

Al ser entregados al Cártel del Golfo, estos armados les informaron a él y a otras personas, que también habían sido secuestradas, que debían pagar seis mil dólares “si querían vivir” relata Julio entristecido por sus recuerdos.

“Nos movieron de las bodegas a los montes”, relata Ampié y explica que de ser un grupo relativamente pequeño de dieciséis secuestrados se convirtieron en 63, todos procedentes    de Centro América y Sur América “habían de El Salvador, de Ecuador, de Honduras, lógicamente de Nicaragua.

Ellos [el Cártel] pedían cuotas de acuerdo al país procedente. De Nicaragua es cara la cuota, de Honduras es menor. Pasamos casi quince días debajo de unos árboles, debajo de unas lonas. Soportando sol y lluvia. De noche no se puede dormir por los zancudos”.

Julio Ampié Machado. 37 años de edad.

Durante su primer cautiverio Julio recuerda que solo recibían dos vasos de agua y una galleta al día por persona. “A los niños solo les queda llorar de hambre y los padres deben taparle la boca porque exigen que deben callarlos para evitar que las personas escuchen el llanto y los denuncien”, narra este nica y señala que durante este período tampoco tuvieron acceso al aseo personal  ni a alimentos decentes, eran obligados a llamar diario a los familiares para presionarlos  y lograr reunir la suma de “la cuota” a como denominan “al rescate económico por su acto de secuestro”, que para ese momento, en el caso de la familia Ampié Chavarría ya superaba los 22 mil dólares.

“Somos pobres y vivimos de la agricultura, pero la situación económica del país ha golpeado fuerte este rubro y mi hermano no tuvo más remedio que emigrar  arriesgando su vida y la de sus seres queridos para escapar de la pobreza y el desamparo. Le pedimos a los secuestradores que nos “rebajaran” en la cantidad impuesta, pero se negaron”, declaró a mediados del mes de julio Jorge Ampié, hermano de Julio José.

A los quince días de permanecer secuestrados, Julio recuerda que las autoridades Federales de México les sorprendieron y el Cártel del Golfo dejó a la deriva a los secuestrados huyendo entre matorrales y espinas. Sin embargo, pasado el susto, los volvieron a raptar. “Son tan organizados, que después que se fue la guardia, no supe ni cómo tomaron  un bus y recogieron a 62 de los 63 secuestrados, únicamente un mexicano logró escapar. A los demás nos movieron a distintos lugares”, lamentó este migrante boaqueño.

Entre Cárteles: coyotes secuestran y venden a migrantes como mercancía

El 4 de julio de 2021, será una fecha que Dalia Ampié Machado jamás olvidará. Ese día recibió la primera llamada de los secuestradores de su hermano, su cuñada y sus dos sobrinos. “A Julio lo llevaba un coyote, del cual no sabemos nada. Esas personas con quien yo logré comunicarme después me bloquearon y  no me contacté más con ellas. Al final no supimos ni a quien reclamar porque el coyote solo está monitoreando ‘la jugada’ desde su móvil, después los migrantes pasan de mano en mano. Hasta el momento no sabemos con quien hizo trato mi hermano para que lo llevaran a Estados Unidos porque todo es una cadena y se cuidan de no dejar rastros”, declaró Dalia a Galería News.

Por su parte Julio Ampié describe que los traficantes de personas o “coyotes” son los que se encargan de vender a los migrantes, son los mismos coyotes quienes le dan la ubicación exacta de los migrantes a los secuestradores y expresa que quienes no tienen la condición de pagar por su rescate son golpeados y en el caso de las mujeres son asaltadas sexualmente, incluso algunas resultan embarazadas por estos miembros criminales.

Ampié refiere que se migra buscando nuevas oportunidades, es así que las personas  se enrumban hacia un camino desconocido y confían sus vidas a los coyotes,  sin esperar que estas mismas personas los entregarán a cárteles mexicanos “nosotros ya le habíamos cancelado al coyote por cruzarnos a Estados Unidos y él mismo coyote le da la ubicación a los policías de negro, que es la Estatal, y nos engañan que nos van a cruzar y lo que hacen es vendernos a los cárteles, como si fuéramos objetos. Nos venden”, afirma frustrado Julio.

Julio no sólo recuerda su calvario y los traumas que le acarrea, también recuerda el de los rostros que le acompañaron a él y a su familia en el cautiverio “hay una triste experiencia de un ecuatoriano que le pusieron una almohada con una pistola para que pagara y otras experiencias dolorosas como la que vivió mi hijo que le obligaron a golpear a otro secuestrado”, describió en un video mientras abandonaba un refugio en Texas, Estados Unidos.

Cuando Dalia conoció que su hermano tenía 24 horas de haber sido secuestrado por el Cártel del Golfo movió cielo y tierra para reunir los 22 mil dólares que exigían a cambio de la vida de Julio y su familia. Por quienes  dieron sólo 8 días de plazo “los sujetos llamaban de distintos números y nos preguntaban cómo íbamos con el dinero. Ellos, los secuestraron en una habitación de un hospedaje en la ciudad fronteriza de Reynosa cuando ya estaban por cruzar el río Bravo”, relató Jorge Ampié hermano mayor de Julio.

Tras veinte días de secuestro, la familia Ampié Machado reunió 15 mil de los 22 mil dólares exigidos por el Cártel, con estos intentaron negociar para que fueran liberados de acuerdo a los depósitos ya realizados pero los secuestradores les dejaron claro que no había trato, debían pagar todo el dinero para liberarlos.

“Era toda la cantidad exigida o ninguno sería liberado” señalaron fríamente.  Les tomó 22 días para reunir la suma total del secuestro, al cabo de 23 días y de largas horas de espera mientras el cártel del Golfo “verificaba” que se había hecho el pago final, en Nicaragua, la familia Ampié Machado finalmente recibía la notificación que el día sábado 24 de julio, los cuatro miembros de su familia no solo serían liberados, también el mismo Cártel se encargaría de cruzarlos a suelo estadounidense. Una  alegría que duró pocas horas.

El  domingo 25 de julio de 2021, Dalia Ampié recibió una llamada, otra banda de traficantes de personas la contactaba para anunciarle que habían secuestrado a Julio Ampié y su familia y que exigían 2,400 dólares por cada persona. Dalia explica que su hermano le expresó brevemente que mientras los armados  integrantes del Cártel del Golfo los conducían a cruzar el río Bravo, decidieron abandonarlos en la ciudad Matamoros, allí cayeron en manos del segundo grupo de armados, esta vez  en manos del Cártel de Sinaloa.

“Nos agarraron y nos volvieron a embodegar en otra casa. Nos pidieron la suma cerca de diez mil dólares para cruzar el río Bravo. Además de nosotros estaban secuestrados, cuatro guatemaltecos y una muchacha de Honduras. Ahí estuvimos cinco días y nos dieron un plazo máximo de tres días para recoger ese dinero, si no  la cifra se iba a incrementar”, dijo Julio.

Dalia relata que su familia hizo de todo para reunir el segundo monto, rifó  un terreno valorado en más de 15 mil dólares, vendió animales, prestó dinero y recibió ayuda de amigos y hasta de desconocidos “¿Cómo se le explica a un niño de cuatro años que su vida tiene precio, que la vida de su papá, su hermano y de su madre tiene un precio?”, cuestionaba Dalia en medio del dolor mientras seguía buscando formas de obtener dinero.

El martes 27 de julio, en horas de la tarde, nuevamente Dalia realizaba el último depósito de la segunda extorsión macabra  y toda su familia elevaba oraciones al cielo pidiendo que estos secuestradores cumplieran su palabra, para la familia era algo difícil de creer pero no imposible “en esas circunstancias la esperanza no se pierden” afirman.

Pasaron 48 horas para que el Cártel de Sinaloa, confirmara que dejaba a sus familiares en libertad y por estar a media hora del río Bravo, se encargarían de cruzarlos y cumplirles el sueño americano, allí “nos entregamos a la migra de Estados Unidos el día 30 de julio y aquí estamos vivos gracias a Dios y a las personas que nos ayudaron”, dijo emocionado Julio Ampié.

Por su parte Dalia, define la liberación de su hermano como un milagro. ”Quiero compartirles esta victoria que nos da nuestro Dios el todo poderoso y nuestra Madre Santísima la Virgen de Guadalupe. Es mi familia siendo ya liberados gracias a nuestro Padre Celestial. Estuvieron secuestrados desde el 3 de julio: dos veces. Primero, en manos de un cártel por 23 días, luego movidos, abandonados y secuestrados por otro cártel: una semana, pagando por su liberación un monto total de 32,000 dólares”, escribió en un emotivo mensaje que publicó a través de redes sociales.

De ex preso político en Nicaragua a víctima de tráfico humano en México

“Si  ya vienen en camino  no paguen hasta el último centavo porque corren el riesgo de que los dejen botados como a mi familia y a mí, y si no han partido del país busquen otro método más seguro. No se entreguen porque Reynosa es una de las ciudades más peligrosas del mundo y los mismos vendedores, hasta los taxistas te venden. Todo está tan bien organizado que no se puede pedir ayuda ni a la Policía porque trabaja con esas bandas. Es una experiencia difícil la que nos tocó vivir”, ha relatado Julio Ampié en breves declaraciones, su historia de angustia, violencia y represión no inició en su travesía de migración hacia Estados Unidos, esta fue la decisión que se vio forzado a tomar luego de ser convertido en Preso Político.

En mayo de 2018, Julio José Ampié Machado fue detenido por la Policía de Nicaragua, al sur del país cuando formaba parte de la Comisión de la CPDH-Boaco y junto a un equipo que viajaba a Rivas para verificar denuncias cometidas por autoridades estatales en contra de los disidentes a la administración Ortega – Murillo. Ampié fue detenido por el Ejército de Nicaragua y entregado a la Policía de Rivas. 

El 5 de junio de ese mismo año, el Juzgado Décimo Penal de Audiencia en Managua dictó prisión preventiva en contra de Julio Ampié Machado, Jaime Ramón Ampié y Willliam Efraín Picado Duarte por supuestas “lesiones graves” y “exposición de personas al peligro”. Según la acusación, los señores antes señalados  habrían estado presentes en el lugar del asesinato en perjuicio de Jorge Gastón Palacios, integrante de un grupo de manifestantes sandinistas, quien falleció de un disparo en el tórax en un tranque localizado en el empalme de Boaco el 25 de mayo.

En este sentido, la Federación Internacional por los Derechos Humanos (Fidh) manifestó preocupación y solicitó entre varias medidas a las autoridades nicaragüenses la liberación inmediata de los implicados, sin embargo fue un año más tarde que bajo la ley de Amnistía, Julio Ampié y otros reos de conciencia fueron liberados, luego de esto Julio decidió emigrar a España en 2019.

Convertido en un ex reo político por su trabajo como defensor de derechos humanos, Julio viivió en España poco más de un año, sin embargo quedó desempleado a raíz de la pandemia del Covid-19 y decidió regresar a Nicaragua a finales de mayo de 2020. Pagó deudas y vendió un terreno. Con el dinero reunido decidió nuevamente emigrar, esta vez con su familia y hacia Estados Unidos.

“Estamos agradecidos con Dios  y nuestro caso no es el único. En estos momentos hay personas que vienen en caminos, otros que están secuestrados. Oren y apoyen porque todos nos necesitamos, de todos”, señalaba Julio reclamado ante Migración  por la Comunidad de Nicaragüenses en Texas.

La dicha es compartida para la familia Ampié Machado quien desde Nicaragua, agradece que Julio José tenga otra oportunidad.

“Estamos felices porque llegaron a su destino tras todo el sufrimiento vivido. Dios es grande y creo que hizo el milagro porque en otros casos no se hace nada ni siquiera les permiten realizar una llamada. Tocamos puertas y se nos abrieron de par en par. Estamos como familia llenos de regocijo que ya no hay palabras para agradecer tanta dicha. Agradecemos cada granito de arena para la liberación de mi hermano y su familia y cada oración y cada petición fue escuchada” declara Dalia como cierre a uno de los capítulos más doloroso de su vida y sobre el cual, al igual que el resto de su familia, ha decidido no volver a dar entrevistas.